Lo que nadie te ha contado del Salón Look.

15 octubre 2013


Antes de que pase más tiempo quisiera contaros mi opinión sobre lo que ha sido el evento potinguil del año: el Salón Look 2013. Se celebró el primer fin de semana de Octubre en el Ifema (Madrid). Que conste que lo pasé bien y que volvería a ir pero me temo que no me voy a quedar a gusto sin repartir un poco de eso que de vez en cuando encontráis en este blog y que tanto, confesadlo, os gusta: candela. Ya sabéis que esto no es un blog de belleza al uso y que si no reparto no duermo a gusto.


Post largo, polémico, que espero ponga por escrito lo que muchas pensamos del Salón Look. Este año he ido por primera vez, así que el análisis lo hago en términos absolutos, no relativos. No sé si otros años fue mejor o peor: sólo sé lo que vi. Además, la crítica que hago se limita a lo que “conozco”: el sector de la cosmética. La feria también reunió marcas de peluquería, aparatos de estética,… Yo ahí no me meto.

¿Qué es el Salón Look?

La respuesta a esta pregunta no la sabe ni su tía.

El material promocional dice que el Salón Look es una feria profesional dedicada al mundo de la cosmética, la peluquería y la estética. Pues ya os digo yo que de feria profesional nada.

Lo que realmente es el Salón Look es un gran centro comercial de potingues, lo cual es estupendo para el consumidor final pero no para el expositor que piense que va a hacer negocios, abrir franquicias o ampliar su red comercial. Los expositores nuevos salen decepcionados. Los veteranos, que saben de qué va la cosa, ponen dos cajas, cestas a la entrada del stand y se lían a vender.

Cualquiera puede entrar en el Salón Look con pase de profesional (¡y gratis! Que me he escandalizado bastante con sorteos de entradas de cierta bloguera reputada, cuando éstas eran totalmente gratuitas, vaya tela). La organización no comprueba ni antes, ni durante, ni después que los visitantes sean realmente público profesional. Si lo hiciera aquello estaría medio vacío.

Esta fue mi entrada GRATUITA al Salón Look. Las entradas se podían conseguir en el link del que os informaba en mi anterior post sobre la feria. ¡No a los sorteos jeta!

Lo peor es que el propio expositor se da de bruces con esta situación la primera vez que expone en el Salón Look. Por ejemplo a los de SpaRitual se les vio totalmente decepcionados. Vestidos de traje riguroso, esperando sentarse a negociar y estrechar manos y al final lo que hicieron fue vender esmaltes de uñas al por menor. Por cierto, esmaltes con muy buena pinta (5 free y de unos tonos preciosos que me gustaría probar).

Que la ira de los dioses caiga sobre la organización de Ifema.


¿Quién expone?

El 70% de lo que se expone en el Salón Look es puro bazar de chinos, tanto en la imagen y el producto como, en ocasiones, por el personaje que te atiende. Y esto perjudica enormemente a las marcas reputadas que exponen, que también las hay (más allá de que también fabriquen en China, cumbre de la experimentación animal, pero esa es otra historia).

Si no mantienes un nivel, una imagen, la gente pierde el respeto por el lugar dónde está, por las marcas y los productos. El público cambia el chip, se piensa que está en un mercadillo, en una rebaja-bragas, en un “todo a 100” . Olvida, si es que alguna vez llegara siquiera a percibirlo, que está en una “feria profesional”.

Tan oriental era todo aquello que se daban las escenas típicas de chino de barrio: pude asistir a un robo en uno de los stands del tipo “mama, te lo meto en el bolso, haz como si nada y tira palante”  y otro en Peggy Sage del tipo “ahora que no me ven mis amigas me meto en el bolso uno pa mí y otro pa mi nieta”.


MUFE: un gran perjudicado en el Salón Look. Ejemplo gráfico.

Lo que voy a comentar ahora es desde mi punto de vista, quería aclararlo. En ningún momento MUFE me ha comentado nada, etc, etc, etc.

El caso de MUFE (Make Up Forever, una de las grandes marcas de maquillaje profesional) es realmente sangrante. Si yo fuera ellos estaría cabreada con el género humano (más en concreto con la organización de Ifema) y planteándome si participar de nuevo en el Salón Look del año que viene o no. Espero que al menos les hayan hecho una buena oferta por el metro cuadrado de stand.

¿Cuál es el interés de MUFE en participar en una feria de este tipo? No tenía pinta de buscar distribuidor, de hecho el stand estaba organizado igual que si fuera un corner en un centro comercial, preparado para vender. Sin embargo, una marca como MUFE no creo que necesite de una feria para vender. Si estaba en el Salón Look probablemente haya sido por motivos de imagen. Porque es importante estar, aunque sólo sea un estar por estar.

Pero ya que se está, se tiene que estar bien. Y, personalmente, considero que MUFE ha salido muy perjudicada por la ubicación que la organización ha asignado a su stand, al final, a desmano y empotrada entre stands chinos. ¿Cómo te quedas? ¡Muelta!

Habría mucho de qué hablar sobre cómo Ifema reparte los stands entre expositores, sin tener en cuenta la antigüedad de cada marca en la feria ni su caché. Esto pasa también en ferias de otros sectores, como en moda. Y ya no sólo en Madrid, sino por ejemplo en las de Milán (escandaloso).

Conscientes de que los chinos están fagocitando la feria (nos comen los chinos, los chinos nos comen), Ifema debería, a mi modo de ver, dedicar una zona a los bazares orientales creando una especie de China-town y, lo que es más importante, agrupar las marcas-marcas en una zona bien definida, para poder crear sinergias entre ellas, un mayor flujo de visitantes y un posicionamiento mental de cada marca más claro en la mente del consumidor-visitante. Si no se hace así no me extrañaría que las grandes marcas declinaran su participación en el Salón Look 2014, al igual que las nuevas marcas que acudieron en esta edición y quedaron defraudadas al pensar que iban a hacer contactos profesionales.

Vamos a la carnaza, señoras. Esto es lo que tenía MUFE a la derecha y frente a su stand: bazares descaradamente chinos (el de enfrente con chino incluido). ¿Es o no para cabrearse?

Stand de MUFE, Salón Look 2013.

A la derecha de MUFE.

Enfrente del stand de MUFE. El de espaldas es el chino dueño del stand.

La variedad
Extensiones, nail art chinil y aparatología propia de peluquerías y clínicas estéticas. A esto se reduce el 90% del Salón Look. Existen felices excepciones (“felices” para las potingueras, ojo, que una peluquera estaría en su salsa): alguna novedad realmente innovadora, marcas de culto, marcas de cosmética natural,…. Pero son eso: excepciones, tropezones en la sopa.


Las promociones

En las ferias profesionales se suele prohibir el material gráfico anunciando promociones o descuentos a particulares. Esta es otra de las diferencias que podemos encontrar entre el Salón Look y las ferias realmente profesionales.

Carteles por doquier que anuncian descuentos, promociones; papeletas, sorteos, 3x2, 4x3, … Los letreros cuanto más grandes y visibles mejor.

Como en cualquier centro comercial, la clave está en darse una vuelta y comparar precios de aquí y de allá. Se dice que las mejores ofertas del Salón Look se encuentran el domingo, último día de feria: yo estuve dos días y las mejores fueron el sábado. Se aprovechan de los rezagados, aunque los precios, siempre, son inferiores a los de mercado.


Repaso a los precios de los clásicos objetos de deseo del Salón Look.

China Glaze se pudo encontrar en una oferta 4x3 a 4,20 euros la unidad (subió a 5,50 euros el último día en ese mismo stand, en el que estaba más barato). Essie a 6 euros. Esmaltes Konad de 3 ml a 2,50 euros, sus placas a 3 euros. Las sombras de Peggy Sage estaban en godet a 3,60 euros y con su cajita a 5,40 euros. Los labiales a 5,10 euros. Las paletas, a diferencia de otros años, no se regalaban cada 4,6 ó 10 sombras, había que comprarlas aparte por 4,80 euros la de 4 huecos.

Sí, son chollos. Pero tened en cuenta de que aparte de eso, alguna brocha tipo Novara o Vendetta y arramplar con la Face&Body de MUFE posiblemente no haya mucho más donde rascar.


¿Merece la pena ir?

Para el expositor
Debe tener claro que es una feria que en la práctica se dirige al público no profesional, se enfoca a la venta al detail.

Una feria siempre es un escaparate. Y hay marcas que están y otras que no. Si se está hay que destacar y, por tanto, invertir en imagen. Y a veces para ello no hace falta invertir dinero sino tiempo y cariño.

Si la participación en la feria responde a objetivos de mejora de la imagen de marca hay que asegurarse de que la que dan en la feria es realmente la que se quiere dar. ¿Somos una marca desesperada por vender? ¿Una marca a la que no le importa tener al lado un bazar chino? ¿Una marca sofisticada y con estilo o una que parezca el mercadillo de los domingos? ¿Cuál es nuestro público? ¿Qué tipo de gente queremos que nos compre?

En definitiva, para empezar yo diría que los expositores deben luchar con la organización de Ifema por conseguir una mejor ubicación del stand lejos de marcas tipo bazar chino y a ser posible haciendo piña con las marcas “no-chinas”. Si no, su imagen quedará si no dañada sí comprometida tras la participación en el Salón Look.

Para un comercial
Existen expositores novatos en el Salón Look que cuelgan el cartel de “se buscan distribuidores”. Son los menos, pero haberlos, como las meigas, háilos.
En vista de que la feria es gratuita, un comercial no pierde nada por ir a dar una vuelta y ver si puede ampliar su cartera de firmas con las que trabajar. Además, te dan gratuitamente el periódico del día en la puerta.

Para nuevas marcas
El Salón Look puede haber sido muy decepcionante para los expositores noveles, sobre todo para los que habían diseñado el stand y organizado recursos para hacer de la feria lo que les dijeron que era: una feria profesional y no una tienda de un centro comercial.

Sin embargo, una feria es siempre un escaparate y, por tanto, una buena ocasión para darse a conocer, en este caso al público particular. Ese es el modo en el que las nuevas marcas deben enfocar su participación en el Salón Look.

Para el consumidor particular-bloguera: ¿me gustó?
El Salón Look, a pesar de todo, es uno de esos eventos que se disfrutan antes, durante y después de la visita por varios motivos:

  • Porque es una excusa excelente para quedar con otras blogueras y personas interesadas por este mundo. Se pasa realmente bien. Muy, muy bien. Una se siente muy a gusto entre personas que hablan el mismo código.
  • Porque una le pone cara a las marcas con nombre y apellidos y consigue captar de una forma más fiel su filosofía, sus intereses, su cultura, el mensaje que, a través del color, las formas, en definitiva de la estética, nos quieren transmitir. Esto es fundamental para una bloguera, sí, pero también para alguien interesado en el sector.
  • Porque se consigue (a trompicones) captar posibles sinergias con otros sectores de nuestro interés como la moda.
  • Por los descuentos en esas pocas marcas-marcas que están y que realmente te interesan, aunque, seamos sinceras, buscándolas online se pueden encontrar incluso más baratas.
  • Cambias el chip sofisticado y chic del stand de Essie por el de urraca mode on en el bazar chino en cero coma. Y esto a una potinguera, y para más inri maruja, le hace estar a una en su salsa.

Por tanto, sí: volvería. Pero volvería a ser muy pero que muy comedida en las compras. Y, por supuesto, no pagaría por la entrada.
No creo que merezca la pena ni eso ni pagar un billete de AVE para venir al Salón Look. Ojo, como potinguera. Como profesional de la peluquería probablemente merecería la pena.

Maru dixit. Y ahora, que me lluevan las críticas…

¡Besos marujiles!

PD: a propósito... Si os mola el blog podéis votarme en los premios Bitácoras 2013. En el menú lateral he puesto un enlace. ¡Gracias!

Las manicuras de los videoclips de Rihanna.

08 octubre 2013

Rihanna es conocida por sus canciones, sus cambios de peinado y... por aquello a lo que vamos hoy: sus uñas. Hoy os traigo un repaso a las manicuras de los videoclips de algunas de las canciones más conocidas de Rihanna. Allá van.

En general, Rihanna ha apoyado la recuperación de la moda por las uñas con forma almendrada que tanto se llevó hace unas décadas (mi madre es fiel a este estilo), formando en ocasiones una almendra más picuda. Lo que se conoce por manicura stiletto.

Diamonds.
Manicura con forma stiletto natural, sin pintar. Como mucho llevará una capa de brillo transparente que consigue igualar el aspecto de la superficie de la uña.




What's my name?
De nuevo una manicura estileto pero en dos tonos según la escena del videoclip: un rojo anaranjado casi neón  para cuando conoce al chico y las escenas en las que Rihanna se marca unos bailes y un azul celeste tendiendo al lavanda, que luce en el videoclip en los momentos de intimidad con su pareja. En el segundo caso, conjunta sombra de ojos y laca de uñas, queda muy bonito.




Only girl in the world.
Las manos no son protagonistas en este videoclip, pero es otra stiletto nude.


Esta es la portada del disco LOUD, con un estilismo que cuadra con el de la canción Only girl in the world. Aquí se ven mejor las uñas.



Man down.
De nuevo una manicura stiletto pero en un nude más marroncillo.




Where have you been?.
En esta canción Rihanna lleva dos manicuras. La primera es muy original, ya que imita en tono (blanco cremoso) y en forma los pendientes que lleva. La segunda es un borgoña mate con abalorios dorados cuadrados.




Please don't stop the music.
La oscuridad del videoclip no permite apreciar la manicura con detalle, pero se trata de una manicura más corta y redondeada que parece lucir un verde metalizado o un dorado, según se mueva. Apostaría por un tono tipo Peridot de Chanel.






Stay.
Una canción emocionante e intimista con una guapísima Rihanna sin una gota de maquillaje. Eso sí, lleva unas uñas largas, cuadradas en un blanco cremoso. Y muchos anillos, incluso algún "midi ring" (esos que están de moda, que parecen a medio poner).




Unfaithful.
Manicura más corta que la anterior en un tono nude rosita para contar una historia de infidelidades.





California King Bed.
Pelirrojo en el pelo y en las uñas. Manicura stiletto rojiza con millones de purpurinas. ¡El anillo me parece precioso!



Take a bow.
Manicura limpia, cuadrada, blanco cremoso. El reloj es un Piaget, a saber lo que habrán pagado por aparecer en un videoclip de Rihanna.


Umbrella.
Otra canción con escenas oscuras que apenas nos deja ver look uñiles. El que más destaca es el que lleva Rihanna al comienzo en un estilo capitán Garfio. Entreveo una cadenita colgando de una uña, hace tiempo vi que en postizas largas hay quien hace un agujerillo y cuelga un zarcillo. Para gustos los colores.


You da one.
De todas las manicuras de los videoclips de Rihanna esta fue la que más impactó a las potingueras y aficionadas al nail art. Horrible lo de los brillantitos en los dientes, pero lo que es la manicura es de lo más original: triángulo negro sobre fondo blanco opaco.





Me ha gustado redescubrir a Rihanna en muchas canciones que me gustan y que no sabía que fueran de ella. Los videoclips, todos, cuentan una historia, en ocasiones llenas de violencia, en otras de pasiones, altas y bajas. He apreciado también sus cualidades como actriz. Se me hace un personaje interesante, con una historia personal que contar más allá de su fama y de gritos histéricos de quinceañeras. Alguien a quien seguiré la pista. ¡Y encima es potinguera!

Súper fan.

¡Besos marujiles!

El retrato de Dorian Gray. #retorosco

03 octubre 2013


Os traigo la primera reseña del #retorosco, un reto de lectura que os proponía en este post y que consiste en completar el rosco de Pasapalabra leyendo un libro de un autor cuyo apellido comience por cada letra del rosco. ¡Muchos se han unido ya! Si te animas, puedes leer más detalles aquí.

La reseña: "El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde.

En un mundo pseudoliterario dominado por las cincuenta sombras de un tal Grey, hoy os traigo la reseña de un libro que tiene por protagonista a otro Gray: Dorian Gray.

Clásico de la literatura universal donde los haya, es difícil no haber leído el libro o visto una de sus adaptaciones cinematográficas… o haber disfrutado de ambas cosas. En mi caso vi el final de la película: un remolino de fuego y destrucción con un extraño cuadro de por medio.



El libro es de esos que hay que leer sí o sí en algún momento de la vida, ya no sólo por el argumento, con moralejas por doquier, sino por cómo está escrito y por descubrir a un Oscar Wilde que, agazapado bajo el personaje de Lord Henry, se abre hueco en el relato transmitiendo paradoja tras paradoja su visión de la vida (¿qué hay más paradójico que la propia vida?). ¿La cita que más me ha llamado la atención?

“La diferencia entre un capricho y un amor para toda la vida
es que el capricho dura más”.

Lo que os decía: un maestro. Hubiera sido un compañero de cañas perfecto. [Suspiro].

El libro recupera el mito de Fausto, el de la obsesión por la eterna juventud. Un joven lanza un deseo al aire: el de que no sea él sino su retrato (un cuadro en el que le acaban de pintar) el que envejezca en su lugar. Y se le cumple. Y no sólo eso sino que su retrato comienza a reflejar el estado de su alma.



Los espejos reflejan nuestros rostros, pero ¿cómo sería uno que reflejara nuestra alma? ¿Sería un reflejo bello o con una mueca torcida, en recuerdo de cada ocasión que hemos tenido envidias, hablado mal de alguien a sus espaldas, diciendo ser, quizá, su amigo, dado de lado alguien cuando realmente necesitaba compañía,…?


Más que por lo de que el retrato envejezca o no, es el reflejo del alma lo realmente espeluznante y terrorífico del relato. Lo que nos señala a cada uno de nosotros, lectores, con un dedo acusador.

Entre este acuerdo y la fogosa (por lo del fuego) escena final, Dorian Gray lleva al extremo las enseñanzas de lord Henry, su mentor: la belleza, lo material, el disfrute ante todo. Caiga quien caiga. Sí, señores: estamos ante una novela de total actualidad. El culto al cuerpo como si no hubiera un mañana.

Todo esto ambientado en un siglo XIX inglés lleno de topicazos como las cenas en casa de Lady Piticlín, tomar el té a las cinco en taza de porcelana y meñique levantado, amor de boquilla hacia el pintoresquismo, tardes en el palco del teatro, moqueta y alfombra persa encima.

Lo que me da más lástima del personaje de Dorian Gray es que él no era así. Él era un chico guapo que posaba para un pintor y ya. Se convirtió en lo peor de sí mismo porque, en su inocencia y falta de criterio, se dejó influenciar por una mala compañía: Lord Henry. Lord Henry es un hombre joven pero decididamente más curtido que Dorian que le usa a modo de juguete, como objeto de experimentación. Se enorgullece de ser él el que lo ha corrompido, creciéndose en su vanidad. Porque Dorian no tenía madre, que si no bien contenta que la tendría con esos amigos.

El retrato de Dorian Gray, el de una época y una sociedad. Tres en uno, ¿quién da más?.

¿Lo recomiendo?

Definitivamente sí.


Ahora bien, El retrato de Dorian Grey es de esos libros para los que hay que encontrar un momento adecuado de paz y sosiego en el que tengamos ganas de leer algo realmente bueno. Y muchas veces, reconozcámoslo, no vamos buscando buena literatura sino algo ligerito, de fácil digestión (al “otro” Grey, por ejemplo).

El libro a menudo se entretiene en descripciones o gira en torno al desarrollo de ideas que el autor desea transmitir a través de largas disertaciones o de discursos de los personajes. La acción es pausada, aviso, pero cuando la hay… ay, cuando la hay…

¡Besos marujiles!

Los colores que serán tendencia en la Primavera-Verano de 2014.

02 octubre 2013

En el umbral del Otoño casi apetece más hablar de bufandas y
abrigos y no de tendencias para la próxima Primavera. Sin embargo, el
Pantone Institute, analizando las pasarelas de Nueva York, Londres y Milán
(a falta de la de París), se ha atrevido a presentar un informe de de los colores que estarán de moda en Primavera-Verano 2014, para cuando vuelvan “las oscuras golondrinas en tu
balcón los nidos a colgar”*.

¿Lo mejor? Que hay colores que se van a mantener en el candelero otro año
más como el coral y el mint (en una versión más pastel), lo que equivale a reaprovechar muchas de las cosas de temporada de este verano (y si me apuráis del anterior). Por otra parte, aparece el gris
paloma, dando continuidad a uno de los tonos clave de este Otoño-Invierno 2013. Y otros colores nuevos, que suponen una new-entry a la paleta veraniega habitual.

En
general, la moda de la próxima Primavera-Verano combinará tonos pastel con otros colores más vivos, no resultando para nada empalagosa y sí vital, animada, no
descartando ningún color, dando un buen repaso a todo el arcoiris.


¿Qué os parece si los vamos viendo uno por uno? Lo más curioso es el nombre que le dan a cada color. ¿El más bonito? Para mi gusto el Cayenne. Aquí los tenéis:

Tutorial de Photoscape paso a paso. Color vs. black and white.

01 octubre 2013

Hace unos días una compañera me preguntó cómo se hacen esas imágenes en blanco y negro en las que un detalle, sólo uno, aparece con color. Se me viene a la cabeza la película "Pleasantville": en blanco y negro hasta que poco a poco los habitantes de dicho pueblo van abriendo su mente liberándose de los prejuicios. Con cada norma rota, detalle tras detalle el color entra en sus vidas. Mientras tanto es muy curioso el efecto de mezclar color con blanco y negro, no sé si fue la primera película que lo hizo, pero sí la primera en la que lo vi.


Si quieres, guarda la siguiente imagen en el ordenador y abre Photoscape (pulsa en el Editor): avanzaremos paso a paso.


Recuerda que puedes ver las imágenes más grandes si pulsas sobre ellas.

En el directorio lateral buscamos dónde tenemos guardada la imagen y la seleccionamos.

En el menú Herramientas seleccionamos "Effect brush" y en el desplegable "ByN". A partir de ahora cada punto por el que pase el ratón (si lo mantenemos pulsado, claro) pasa a ser blanco y negro. Basta con no pasar el ratón por el detalle que queremos mantener con color, en este caso los labios de Marilyn Monroe.


Cuando nos aproximemos a los bordes del detalle (en este caso los labios) es mejor cambiar el ancho del pincel a uno más fino (Photoscape nos da tres alternativas de grosor en el menú Herramientas, encima del botón "Pincel"). Además, os recomiendo aumentar el tamaño de la imagen para continuar de forma más precisa. Para ello, debajo de la imagen en la parte derecha hay unas lupas para aumentar y minimizar. Se abre un recuadro pequeño a la derecha: colocad el mini-recuadro que contiene sobre la zona donde queréis trabajar.


Otra imagen con la que me he entretenido:



Este efecto debe quedar precioso en manicuras, en looks,...
¡Seguro que le sacáis partido!

¡Buen día!
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