Receta de mermelada de cerezas casera

Hace una semana y pico nos regalaron un cajón de cerezas maduras. Nos las hubiéramos zampado en un par de días, pero aquel mismo día cosechamos nísperos y albaricoques, así que las cerezas se quedaron olvidadas en un rincón. ¡No podíamos desaprovecharlas! Así que anoche decidimos hacer una deliciosa mermelada de cerezas casera.

Lo suyo sería comer la fruta tal cual, fresca, pero a veces te regalan un cajón, ves una oferta increíble en la frutería,... y se te junta mucha fruta, demasiada. Esto de la mermelada puede ser la solución :D


”Receta



Ingredientes

Fruta
 Azúcar. Nosotros usamos azúcar moreno.
 Zumo de medio limón

Las recetas de mermelada de libros y recetarios online se diferencian básicamente en la proporción fruta-azúcar. Nosotros echamos de azúcar menos de la mitad del peso de la fruta y aún así sale muy dulce. Supongo que también dependerá del tipo de fruta y de su punto de maduración, claro. He visto por ahí recetas que casi igualan el peso de lo uno y de lo otro y me parece una burrada. ¡Para nada es necesario tanto azúcar!


”Receta


Procedimiento

Se lavan las cerezas y se quitan los rabitos y los pipos.

Nosotros decidimos no trocear las cerezas, ya que nos gustan las mermeladas con tropezones grandes. Esto va a gustos.


”Receta


”Receta


Se echan las cerezas en un puchero junto con el azúcar y el zumo de medio limón. El fuego lo pusimos bastante alto (la vitro va de 1 a 9 y le pusimos un 7).


”Receta


Hay que hacer que la mermelada hierva. Al hervir genera una espumita que iremos retirando con una cuchara.

”Receta


Cuando vimos que apenas generaba más espuma, bajamos el fuego al 3 y seguimos cocinando la mermelada. En total habrá estado al fuego una media hora.

Poco a poco, la mermelada irá reduciendo. ¡Parece increíble un puchero lleno de fruta al final se quede en un botecito de mermelada!

”Receta


El desayuno de hoy ha sido glorioso. Qué gusto da desayunar con un trocito de bizcocho recién hecho la tarde anterior, con unas galletas o como esta vez con pan con mermelada casera... ¡Esto sí que es vida! Forma parte de esos pequeños placeres cotidianos en los que se esconde la felicidad...

¡Buen fin de semana a todos!

Libros románticos: opinión y reflexiones en voz alta.

Los sorteos de los blogs permiten conocer nuevos blogs. Eso me pasó a mí con Lectura Adictiva. Me entusiasmó el sorteo porque uno de los requisitos era el de participar en un juego por el que cada uno tenía que escribir un párrafo, siguiendo una historia. Me pareció muy original y una buena forma (light, sí, pero efectiva) de retomar la pluma más allá del blog.

Así que participé, conocí un nuevo (para mí) punto de encuentro de lectores y escritores de novela romántica y... ¡gané uno de los lotes de libros que se sorteaban! Incluía "Regreso al café de los corazones rotos", de Penélope Stokes, y "Las olas del destino", de Sarah Lark, más un montonazo de marcapáginas :D

El caso es que como la cosa quedaba en casa (en Madrid) decidimos que me entregarían los libros en mano aprovechando una quedada de lectores y escritores autopublicados reunidos con motivo de la Feria del Libro. Sobre las cinco y media (¡por fin!, como bien apuntaba una de las presentes, con ganas de verme) me acerqué, recogí los libros, conocí a una de las personas que llevan el blog y verifiqué el buen rollo hacia propios y extraños que se suele dar en este tipo de eventos.

¡Muchas gracias Lectura Adictiva por este regalo!


”Libro


De lo que escribo a continuación es de unas cuantas ideas y reflexiones que se me pasaron por la cabeza paseando por la Feria del Libro y en días posteriores. Quizá no estén bien hilvanadas, pero ¿qué pensamiento lo está (y menos el mío)?

Pues eso, que tras recoger el regalo aproveché para dar una vuelta por la Feria, mientras pensaba en que esos libros serían una buena forma de retomar la afición por la lectura a pesar de que...no suelo leer literatura romántica.

No leo literatura romántica en su acepción de "amorosa". La última tanda de libros que leí eran románticos, sí, pero ser del siglo XIX. Me empaché de tormentas eléctricas, nieve, neblinas y mares bravíos.

Digo, que no leo literatura romántica porque no suelo leer lo que me hubiera dado pudor escribir. Y me da pudor leer/imaginarme escribiendo sobre encajes y efluvios varios. Y porque, lo reconozco, justos o injustos, tengo mis prejuicios: es hablar de literatura romántica y se me va la mente a "Cincuenta Sombras de Grey". Creo (¡ojo! Es una opinión) que el libro ha dado visibilidad al género romántico-erótico pero que a la vez le ha hecho mucho daño, tanto en las formas (me refiero a la calidad literaria) como en el fondo (una vuelta de tuerca a los tan dañinos ideales románticos machistas).


No os perdáis esta llamada a la radio en la que Araceli nos resume "Cincuenta Sombras de Grey". Los locutores acabaron muertos de la risa.


Libros románticos juveniles

El caso es que esta mal llamada literatura romántica ("mal" desde mi punto de vista, claro) también parece estar de moda en la literatura juvenil.

Hace unas semanas leí un artículo sobre el famoso libro "After", de Ana Todd (en realidad es una serie), y me quedé escandalizada. Una relación plagada de gritos, discusiones, empujones, insultos,... Eso sí: "¡cuánto nos queremos!". Ya el nombre del libro te hace presagiar la náusea post noche de borrachera forzada a durar más allá del amanecer (igualito que la relación sentimental de los protagonistas). Ando buscando el artículo que hablaba del libro y no lo encuentro, si alguien lo conoce (¿Hellen?) por favor, que nos lo ponga en comentarios.



”After


Paseando por la Feria, vi una cola enorme de chicas adolescentes. Me dio curiosidad. Seguí la cola y al final vi de qué se trataba: de la firma de libros de un escritor guaperas, un joven rubiales que bien podía haber salido de un catálogo de El Corte Inglés. Me quedé con el nombre del libro que las chicas llevaban abrazado al pecho (como esas carpetas forradas de fotos de Brad Pitt sacadas de la Superpop de mi adolescencia): "El (sin)sentido del amor". El autor se llamaba Javier Ruescas. Desconozco si este libro forma parte del "mal amor" o si por el contrario es una de las excepciones y habla del "buen amor". Espero que sea lo segundo.


”El


Ayer por la tarde: compra en el Carrefour. Me acerco a la sección de libros: más literatura romántica juvenil. Al lado de la edición número tropecientos mil de "El pirata Garrapata" había un libro de Jordi Serra i Fabra, uno de mis autores favoritos de mi infancia. Ahora Jordi tenía en la estantería "Historia de un segundo", sobre el instante fugaz en el que fulano se enamoró de mengana. ¡Muy buen título! Hasta en la literatura preadolescente tenemos amor a raudales.



”Historia


Definitivamente, el amor is in the air, está en todas partes y, como decía una amiga, es el tema al que durante la vida le dedicamos más tiempo, más conversaciones y más quebraderos de cabeza. Ojalá que en toda esta literatura se hablara del amor bien entendido, sobre todo en la juvenil.

Los "mayores" tenemos (se supone) criterio para distinguir entre el "buen y el mal amor", pero los jóvenes están aún buscando referentes. Andan averiguando cuáles son los ritmos, las pautas, lo que está bien o no en cuestiones amorosas. Es toda una responsabilidad escribir un libro sobre el tema dirigido a ellos, no debería tomarse a la ligera.

Haciendo memoria, hay otra literatura romántica bien alejada de los Grays: la de Gabaldon, la de Zafón, la de García Márquez. En su momento no me disgustaron, ¡al contrario! Así que voy a dejar de lado pudores y prejuicios y voy a animarme con los libros del sorteo. No se puede juzgar un género literario por unos cuantos garbanzos pochos y es posible (incluso probable) que en el camino me lleve más de una sorpresa.



”libros


¡Gracias, Lectura adictiva, por los libros y por vuestra labor de divulgación del género romántico!

¿Os habéis leído alguno de los libros del post?
¿Recomendaciones de libros románticos?

¡Besos y buena tarde de jueves!


Cómo hacer aceites esenciales (destilación por arrastre con vapor).

Hoy nos vamos de excursión a un laboratorio para ver cómo se hacen los aceites esenciales. ¡Ahí es nada! Ya vimos la diferencia entre aceites minerales, vegetales y esenciales. Los aceites esenciales se destilan con ayuda de un alambique, lo mismo que las bebidas alcohólicas. Así que nos ponemos la bata blanca, nos ajustamos los guantes de látex y nos metemos en faena. ¡Espero que os resulte interesante!




Poco a poco nos vamos familiarizando con los aceites esenciales. Nos van sonando el aceite esencial de lavanda, de limón, de romero, de tea tree (o árbol de té),... Básicamente, son productos que reconcentran las propiedades de las plantas o frutos de los que proceden, por lo que nos aprovechamos de sus propiedades curativas a la vez que tenemos que usarlos con prudencia.

Para hacer una botellita de aceite esencial se necesitan kilos y kilos de lavanda, canela,... Deben tener una pureza adecuada: no es cuestión de destilar pesticidas, obviamente.

Como os decía, hoy nos colamos en un laboratorio para ver cómo se hacen los aceites esenciales con el método de la destilación por arrastre de vapor. Haremos aceite esencial de limón y de canela. Nos ayudará mucho el siguiente esquema:




Los mejores alambiques para destilar aceites esenciales son los de cristal, de laboratorio, pero éstos no se usan a nivel industrial. Los industriales son mucho más grandes, capaces de albergar mayor cantidad de materia prima. Eso sí: lo suyo es que las distintas piezas que lo componen no estén soldadas con plomo, para evitar que el producto resultante lo contenga.

Foto de la preparación del alambique, en el momento en que se están colocando termómetros para medir la temperatura previa a la fase de refrigeración:



Explicación del procedimiento de extracción de aceite esencial por arrastre de vapor

Ayuda seguir la explicación acompañándonos del esquema de antes. Voy explicando de izquierda a derecha.

Un matraz lleno de agua se pone a hervir: de esta forma genera vapor de agua y calentará el interior de otro matraz, que es el que contiene la materia prima (plantas, cáscaras de cítricos,...) de la que se quiere extraer el aceite esencial.


Matraz con agua y ralladura de limón bio


Matraz con agua y canela en rama y en polvo


El vapor de agua atraviesa las plantas/cáscaras y enriquecido por ellas (¿cueces o enriqueces?) sube, siendo obligado a seguir el recorrido de los conductos del alambique. En ese vapor de agua van mezcladas partículas del aceite esencial.




De lo que se trata ahora es de condensar ese vapor, es decir, de hacer que del estado gaseoso pase al líquido y, después, de lograr separar el agua del aceite esencial.

Para lograr condensar el vapor, se le somete a un proceso de refrigeración, a una bajada brusca de temperatura gracias a que por un tubo entra agua fría procedente de un grifo externo. El vapor no llega a mezclarse con el agua del grifo ya que viaja por conductos separados. Poco a poco el vapor se condensa y cae como lluvia dentro del matraz final.

Se trata del mismo fenómeno que cuando hervimos agua y le ponemos una tapa al puchero. El vapor, gaseoso, sube y se topa con la tapa, más fresquita. Ahí se convierte otra vez en gotitas de agua.

Ahora viene el segundo problema: cómo separar el agua del aceite esencial. Como el aceite es menos denso que el agua, flota. Pues bien: el procedimiento de separación del aceite que flota del agua se denomina decantación. Básicamente, se va extrayendo agua por abajo del recipiente.

La fracción final, es decir, la parte donde se juntan agua y aceite esencial, se suele desechar. Es muy complicado extraer agua/aceite separándolos hasta la última gota y para nada querríamos contaminar el aceite esencial con ni siquiera una gota de agua. En las fotos el agua y el aceite esencial van a parar al matraz y ya, no se siguió con la decantación.

Repaso final:



¿Y qué son los hidrolatos?

Para conseguir unas gotas de aceite esencial se obtienen como subproducto litros de agua (¡ojo! Me refiero al agua procedente del vapor de agua que estuvo en contacto con la materia prima, no al agua de refrigeración): ¡son los famosos hidrolatos! El agua de rosas, por ejemplo, es un hidrolato, subproducto resultante de la destilación del aceite esencial de rosa.

Los hidrolatos son, por tanto, la versión "light" del aceite esencial. Poseen las propiedades de las plantas pero sin estar tan concentradas. Muchos de ellos se pueden ingerir y personalmente los utilizo como tónicos faciales, para preparar mascarillas o en la fase acuosa de cremas. Además, el agua de rosas da un aroma y sabor particular a los bizcochos, lo mismo que el de azahar: ¡mmmmmm! Hay una forma casera de obtenerlo, pero eso es otra historia :D

¡Espero que os haya sido interesante! ¡Un beso enorme!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...